Durante años se ha tenido la creencia de que el frío afecta e incrementa el dolor de huesos, sin embargo esto no es del todo cierto. En este blog te hablaremos de las afectaciones que el frío y la humedad tienen en los huesos y ligamentos, especialmente para aquellas personas que padecen alguna enfermedad relacionada a ello.
Diversos estudios han mostrado que los huesos no duelen, a menos que exista una fractura. Lo que sí puede causar dolor son los tejidos que rodean a los huesos en las articulaciones (músculos, tendones etcétera). Además, existe una relación entre el frío y la humedad con afectaciones en el líquido sinovial (fluido que se encuentra en las articulaciones). Al ser éste el que ayuda a que los cartílagos estén bien protegidos, cualquier afectación en el líquido podría ocasionar fricción entre las articulaciones, por lo tanto, es común que duelan más las rodillas, muñecas u hombros durante el invierno. Cabe señalar que las personas que sufren problemas de salud crónicos, como la artritis, son más propensas a sentir dolor durante estos días.
Es importante también tomar en cuenta que el frío sí puede incrementar algunos síntomas ya presentes sobre todo en casos de artritis reumatoide, artrosis (desgaste de cartílago) u osteoartritis, pues puede ocasionar que los vasos sanguíneos se contraigan, disminuyendo la cantidad de sangre que llega a la articulación, con lo que aumenta la rigidez.
Otro factor que influye al aumento de las molestias es la inactividad ligada a la época. Cuando hace frío se realizan menos actividades físicas, la gente suele caminar menos, salir menos y reposar más, lo que puede ocasionar que los músculos y tendones se entuman, pierdan elasticidad y causen dolor.
¿Cómo puedo proteger mis huesos y ligamentos durante el invierno?
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